Si votando se cambiase algo, lo prohibirían

Ken Livingstone (1945-?) Político británico

 

jaimelopezLa tesorera municipal, María de los Remedios López Moreno, no quita el dedo del renglón: no alcanza el dinero que hay en cuentas para cubrir los compromisos financieros pendientes.

Y tiene razón. Pero en lo que no la tiene, es en seguir escudándose en ese escenario, a manera de pretexto para anticipar el incumplimiento de compromisos de la Comuna.

Tiene razón, porque en efecto los recursos que tiene en cuentas bancarias el ayuntamiento, no alcanzan para saldar todos los compromisos financieros que tiene. (http://www.respuesta.com.mx/index.php/30-noticias-principales/75584-deficit-que-dejo-alfonso-martinez-no-alcanza-a-ser-saldado-con-lo-que-hay-en-las-cuentas.html)

¿Pero qué gobierno, al menos de nuestro país y en las últimas décadas, cuenta con los recursos suficientes para cumplir todos sus compromisos? Ninguno, y eso no significa que ello sea sano, en absoluto, pero es la realidad, y los gobiernos de todos los niveles tienen que afrontar esa realidad, no sentarse en la banqueta a lamentarla, como parece estar optando como estrategia el ayuntamiento moronista.

El mejor ejemplo de la insolvencia económica es el gobierno estatal, que recibió un déficit, ese sí descomunal, de más de 32 mil millones de pesos, y sin embargo, a trompicones y todo, pero no se ha paralizado ni se ha escudado en esa realidad para justificar una posible inacción.

Proporcionalmente, el déficit que enfrenta la Tesorería Municipal es mucho menor, al menos si se le confronta con el estatal.

En todo caso, la tarea de todo tesorero ante panoramas complejos, es echar a andar estrategias para contener y revertir en lo posible esos problemas. Para eso se les contrata, no para reducir todo a la narrativa sistemática del lamento y el lloriqueo. Si hay una irregularidad legal en el déficit encontrado, el gobierno que ingresa debe proceder sin miramientos, pero si el “normal” en un momento de complejidad financiera como el actual, pues hay que ponerse a trabajar y punto.

¿O hasta cuando mantendrá el ayuntamiento la “estrategia” de escudarse en el famoso déficit para mantenerse paralizado o no cumplir compromisos? Temporalmente, puede dar resultados; después, se vuelve vil cantaleta e ingresa en el nivel del pretexto simple que, sí o sí, se torna contraproducente. Al tiempo.

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