carlos a monjeEl sueño de los Conejo…

 

“El poder sin el abuso, pierde su encanto”… Paul Ambroise Valéry (1871 - 1945). Escritor francés.

La historia ha dejado claro que las mieles del poder son adictivas, por ello tantas familias en el país han procurado perpetuarse en cargos públicos, y claro, Michoacán no es la excepción.

El pasado fin de semana la cúpula perredista alcanzó los acuerdos para repartirse las candidaturas federales, batalla en la que Silvano Aureoles Conejo, seguramente utilizó su poder, para que su hermano Antonio García Conejo, fuera “electo” como el candidato a senador por Michoacán en una de las fórmulas dentro de la coalición que han formado con el PAN y Movimiento Ciudadano.

Resulta evidente que se trata sólo del primer paso del sueño que acarician los hermanos Conejo, el objetivo real debe ser mantenerse en el Solio de Ocampo 12 años, dicho de otra manera, sería excelente desde la lógica del actual mandatario estatal, que su hermano heredara la primera magistratura, con ello evitaría posibles revanchas y/o cacerías de brujas, que otro oponente sí podría poner en marcha.

Y a pesar de que García Conejo tenga su propia trayectoria política y haya ganado diversas contiendas electorales y muchos de sus seguidores le hayan rogado que se postulara al Senado, para que en dado caso de ganar busque la gubernatura, pese a todo ello, resulta políticamente incorrecto, especialmente tras los lamentables episodios que se han vivido en el país y en Michoacán, cuando las familias insisten en respaldarse para que varios vivan del erario.

Sólo por mencionar algunos ejemplos, destacan en Coahuila los hermanos Humberto y Rubén Moreira, sobre quienes pesan sendas acusaciones y sospechas, no sólo de malos manejos financieros, sino de vínculos criminales. Destaca también el caso de Carlos Salinas de Gortari y su hermano Raúl. En la historia reciente de Michoacán tenemos al ex gobernador Leonel Godoy Rangel y su hermano Julio César Godoy Toscano, quien aún está prófugo de la justicia.

La adicción a las mieles del poder que permite gozar de incuantificables privilegios, seguramente ha sido factor para que muchas familias busquen alcaldías, diputaciones locales, federales, el Senado, gubernaturas y hasta la presidencia de México. En el caso de Michoacán, seguramente usted, estimado lector, tiene presentes los siguientes apellidos: Cárdenas, Chávez, Orihuela, Tinoco, Vallejo, Calderón, Anaya, Cortés, Núñez y Conejo, entre otros.

Y claro está que no necesariamente todos son casos de algún tipo de nepotismo, varios herederos tendrán luz propia, pero lograr posiciones en gobiernos y candidaturas, cuando tu papá, tío, abuelo o hermano está en el poder, indudablemente genera una reacción negativa, resulta políticamente incorrecto, simple y sencillamente porque en la historia de nuestro país y nuestra entidad, la balanza se carga con bastante facilidad al lado negativo.

Apenas ayer el gobernador Aureoles Conejo les sugirió a Presidentes Municipales que piensan reelegirse, que dejen de sustituto “al más responsable, al que sepa más de los temas y que no te descomponga el municipio… y así hay que hacerlo en todos los rubros, en todos los ámbitos del gobierno… porque luego lo primero que quiere hacer uno es dejar a un incondicional, alguien que haga lo que yo le digo y ¿saben qué pasa con eso? Que en las primeras de cambio, cuando ese que hace lo que tú le dices empezó a oler y sentir las mieles del poder, dijera un amigo mío, te manda a la gorra, derechito, así sea el más cercano.”

Y reflexionó, en lo que se antoja una declaración sincera, que “lo malo en estos casos, es que casi siempre termina uno anteponiendo el interés particular por el interés general”.

Lo que pudo ser un mensaje para sus más cercanos colaboradores, también tiene posibilidad de ser una justificación del por qué su hermano será candidato al Senado, y por qué esas mieles del poder  han puesto a los hermanos Conejo a soñar, trabajar, negociar, y hacer lo que esté a su alcance, por más lejos que esté y por más obstáculos que haya, para que su administración sea de 12 años.

Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, gracias.

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