DR JAIME LPEZ R 

 

Hace unos días escuchamos el informe de actividades presentado por el primer Presidente Municipal de Morelia, autodenominado “independiente” y cada quien tendrá su personal apreciación sobre el contenido del mismo. Yo deseo hablar sólo de un tema que va muy de cerca con el deambular por la ciudad, de quienes no disponemos de un vehículo propio. Me refiero al uso de las banquetas, tema del que ya un grupo de profesionales de la tercera edad, trató con el Ing. Martínez Balcázar durante su campaña en busca del voto de los morelianos, aunque sin resultado alguno.

La la Ley de Tránsito y Vialidad del Estado de Michoacán, publicada en el Periódico Oficial el 31 de diciembre2002, dice en su artículo 4º., al definir las banquetas, que éstas son “… la franja longitudinal de la vía, elevada o no, destinada al tránsito exclusivo de peatones”. Por su parte, el Reglamento de Tránsito y Vialidad del Municipio, publicado en el Periódico Oficial el 13 de enero de 2014, en el título VI, capítulo III, artículo 107, inciso IV, señala textualmente: “Los conductores de bicicletas, bicicletas adaptadas, triciclos automotores, tetramotos, motonetas y motocicletas, tendrán las siguientes prohibiciones: “…transitar sobre las banquetas y áreas reservadas al uso exclusivo de peatones, con excepción de las bicicletas y tetramotos de Seguridad Pública cuando éstas cumplan funciones de vigilancia”.

Como palabras podrían aceptarse, pero en realidad lo que ocurre es que las aceras están invadidas por triciclos y patinetas; por bicicletas conducidas, o por particulares, o por elementos mal educados de una agencia de seguridad privada; y con cuánta frecuencia sucede que los peatones tenemos que bajar del área “reservada al uso exclusivo de los peatones”, porque hay hileras interminables de autos estacionados sobre las aceras. Por si fuera poco, las rampas en las cocheras han sido construidas exclusivamente para la comodidad de los propietarios o para la  protección para su vehículo, pero jamás pensando en el peatón. No he podido encontrar modelos de reglamentos municipales para la construcción de rampas; por tanto, considero que urge preparar uno sobre el particular. Y si es que en Morelia ya existiera, pues, ¡por Dios!, que se aplique. 

En lo personal, he conocido, aquí, en un círculo de no más de cien metros a la redonda de mi domicilio, y en un lapso de no más de seis meses, a tres personas que han caído a consecuencia de rampas que invaden las banquetas. Es necesario conocer la opinión de los abogados sobre el particular y preguntarles: cuando una persona sufre una caída al tropezar en una rampa que está invadiendo la banqueta, ¿se puede exigir al Ayuntamiento el pago de la atención médica de esa persona porque aquél no tiene un reglamento que regule la construcción de las rampas, o bien porque teniéndolo, no lo aplica?