I. MARTINEZ    ¿Su nombre? Graciela Carmina Andrade

Los que la conocemos por varios años simplemente le decimos Chela, una mujer fuerte, con temple, pero que igual la he visto llorar varias veces ante el brutal ataque en medios a su persona o de su anterior partido hacia sus actitudes, su forma de ser o su estilo de vida, tiene una familia que la apoya.

En su carrera política ha trabajado al frente de dos secretarías en los equipos de Lázaro Cárdenas Batel y de Leonel Godoy Rangel, con Lázaro en la Secretaría de Desarrollo Social (hoy convertida en Política Social) y con Leonel en la Secretaría de Educación en el Estado.

Durante todos estos años (una vez que abandonó sus cargos) ha sido en varias ocasiones señalada por corrupción, sus compañeros políticos y profesores de la Secretaría de Educación le han gritado en su cara y en las páginas de medios de comunicación “ratera y corrupta”.

Chela siempre se ha mantenido con la cabeza erguida contestando de manera puntual cada una de las acusaciones y observaciones que han lanzado contra ella los hombres y las instituciones.

Y cuando digo instituciones hablo de la Auditoría Superior de la Federación y de la Auditoría Superior de Michoacán.

Los errores de las “instituciones” o de las mujeres y hombres que las dirigen han sido claros, desde acusarla de “Delegada administrativa” de la Secretaría de Educación en el estado, cuando jamás tuvo ese puesto y dice abierta y directamente que ese grave error es de la actual contralora Silvia Estrada.

Cualquier abogado con el nuevo sistema de justicia penal hablaría de que existen errores en el debido proceso.

Las batallas contra la federación por las observaciones casi concluyen, refiere Chela que un 99 por ciento las ha resuelto favorablemente.

Con fuerza y orgullo dice que ha tenido que aprender de leyes, ella misma se ha defendido y que percibe que en la Auditoría Superior de Michoacán hay un desastre ante malos servidores en áreas jurídicas y contables donde solo apoyan al gobierno en turno.

Se atribuye a José Luis López Salgado el Auditor Superior que habría declarado que debía resarcir hasta 80 millones de pesos junto con Aída Sagrero Secretaria de Educación en el primer tramo del gobierno de Leonel Godoy (cuando el gobernador de la costa entregó la secretaría a los profes democráticos) y que la habría inhabilitado para ejercer puestos públicos, Chela niega categórica: “no es posible que un Auditor sancione con dinero o con inhabilitación o es una u otra la sanción”, es falso además que semejante cantidad millonaria tenga que regresar al estado, cuando el monto de las observaciones solo son 9 millones de pesos y más allá aún, se le acusa de haber firmado un convenio con miembros del partido del trabajo para el funcionamiento de sus guarderías en la época de Felipe Calderón y que éste habría otorgado a través del Congreso de la Unión 80 millones de pesos para el funcionamiento de guarderías del PT en Michoacán.

El convenio dice Chela fue firmado por la Secretaria de Educación de Michoacán, pero no fue Graciela Carmina Andrade, sino su antecesora Aída Sagrero, otro error más. Cómo hacerla responsable de un hecho que en su momento simplemente ella NO estaba en la titularidad de la institución?

Hago un alto y pienso en voz alta, 80 millones de pesos para el partido del trabajo enviados por Felipe Calderón?

No es aquel partido que junto con Andrés gritaban en las calles que era un espurio el presidente? Que nunca ayudó a Michoacán? Está claro según versiones de Chela Andrade que Felipe ayudó al PT y a sus guarderías (que habrá de reconocer que son extraordinarios los servicios que otorga a los niños y padres michoacanos).

Chela Andrade camina con la frente en alto, se defiende ante el fuego amigo y enemigo y muestra su orgullo además de NO ser perredista, de haber renunciado al partido que le dio la oportunidad de hacer política y estar ahora en el frente de MORENA y se hace la reflexión: por estar en un partido de rápido crecimiento podría ser la causa de los ataques de sus ex compañeros?

Graciela Carmina muestra su congruencia al luchar por el cambio en México en el que considera el partido ideal para ellos y no como otros (Leonel Godoy y Fidel Calderón) que gritan a los cuatro vientos que apoyarán a Andrés Manuel, pero desde el partido de la revolución democrática.

Muchos hemos dicho que lo ideal sería renunciar al partido del sol azteca y apoyar al candidato a la presidencia de otro partido, en lo personal me parece una actitud de traición al partido que los llevó al poder.

Chela ya no es perredista, Chela desde hace varios meses es militante de MORENA, Chela lucha desde su trinchera por defenderse y por lo que ella piensa es el auténtico proyecto de nación.

El camino es largo y sinuoso, lleno de espinas y acusaciones, el apoyo familiar es total, tiene el respeto de la comunidad académica en la Universidad Michoacana, el respeto también de muchos perredistas que quisieran tener los tamaños para renunciar a su partido como los ha tenido Chela.

La lucha continuará por meses o años.

Corrupción se escribe con C sin duda, pero también Congruencia se escribe con C de Graciela Carmina.