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viernes, abril 4, 2025

SÍ, #JUSTICIAPARAADAME

Al buen periodismo le hace falta sociedad que le acompañe

Javier Valdés (1967-2017) Periodista sinaloense

 

jaimelopezSe trata de un ser humano y se trata de un colega. No conocí a Salvador Adame, pero era un ser humano y era un comunicador. Sólo por eso, es normal la tristeza, la congoja, y es obligado exigir justicia.

No parece haber solidez en la línea de que su crimen haya sido producto de su actividad como comunicador, pero eso no resta un ápice a la exigencia de que no haya impunidad y, al menos, se detenga y se encarcele al o a los responsables.

-¿Y lo encontraron (sus restos) sólo por la presión de ustedes los periodistas?, ¿entonces para los familiares de los miles de desaparecidos en esta región, que no eran periodistas, no queda sino la resignación, porque la Policía nunca va a actuar?-

La pregunta es de un familiar mío, oriundo de Apatzingán, cuyo concuño lleva unos cinco años desaparecido y jamás fue buscado por ninguna autoridad. “Claro, no era periodista”, me recalca. Y sí, es evidente que tiene razón. A Adame lo buscaron por cielo, mar y tierra porque era periodista, porque al gobierno, en todos sus niveles, no le conviene que quedara sin localizar. Es injusto, suena duro, pero así como su caso, familiares de cientos, de miles de habitantes de esa zona esperan la aparición del cuerpo del ser querido arrancado del seno del hogar por el crimen organizado.

Y es que el de Adame es sólo un episodio más del dantesco escenario que priva en tierra caliente, históricamente sí, pero acentuado en su nivel de violencia desde hace quince o veinte años.

Presionado o no, habrá que reconocer que al menos el gobierno estatal asumió el reto de encontrar sus restos y lo logró. Lo digo, porque antes de Adame, al menos otros siete colegas sufrieron la misma suerte de “desaparecer” ahí, en Apatzingán, en Uruapan, en Zamora, en Paracho, y los gobiernos en ese entonces de Lázaro Cárdenas Batel y Leonel Godoy jamás movieron un dedo por localizarlos. En elemental sentido de justicia, no podría echársele en cara lo mismo a Silvano Aureoles.

Cierto, ahora el reto para la procuraduría michoacana es dar con el o los responsables. Según anticipó el procurador Godoy Castro este lunes, el líder delincuencial “El Cabezas” o “El Cabezón”, detenido junto a su jefe “El Cenizo” apenas la semana pasada en la tierra caliente, ha “cantado” que “El Chano” (Peña), que dirige una célula criminal en Nueva Italia, es el autor de la desaparición y la muerte de Adame, derivado de “problemas personales”. Si hay confesión y se corrobora con otros elementos de investigación que le den soporte, el reto ahora es ir entonces por ese sujeto.

Y si bien la indignación es justificada en el gremio periodístico, también es claro que debe imperar la mesura, la objetividad y la imparcialidad. Por “problemas personales” o no, los asesinos de Adame deben caer. Pero tampoco es sensato rechazar a priori la versión de la procuraduría, porque ciertamente hasta ahora no ha habido un elemento sólido que apunte a que el crimen habría sido resultado del trabajo periodístico de Adame. ¿O su crimen sólo cobra relevancia porque tuviera esa móvil? Por supuesto que no, tener “problemas personales” no es indigno, cualquiera los tenemos.

Es difícil, sí, demandar mesura, los ánimos están crispados, pero por salud social hay que dejar trabajar a la Policía, observarla, fustigarla cuando se desvíe, pero no anticipar desenlaces ni pretender encauzar el destino de esas investigaciones.

¡Justicia para Adame!, clama hoy el gremio. Por supuesto que nos sumamos todos a la exigencia. Pero preguntémonos si aceptaremos esa “justicia” si el crimen resulta no ser producto de su trabajo periodístico, sino de “problemas personales”. De cualquier forma, suscribo: #justiciaparaadame

jaimelopezmartinez@hotmail.com twitter@jaimelopezmtz>

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