Cuanto más siniestros son los deseos de un político, más pomposa, en general, se vuelve la nobleza de su lenguaje
Aldous Huxley (1894-1963) Novelista y poeta inglés
Coincido con mi amigo el periodista Ignacio Martínez: debe haber muchas, pero la principal razón para entender que Morena y su candidata Delfina Gómez no hayan ganado la gubernatura del Estado de México, la joya de la corona de las elecciones de este domingo, debe centrarse en una palabra: soberbia.
Sí, la soberbia de Andrés Manuel López Obrador fue sin duda la razón de la debacle morenista este domingo, sobre todo en el vecino estado mexiquense. ¿Por qué?, pues porque el tabasqueño dio cátedra de lo que hay que hacer para perder una elección que se tiene en la bolsa.
Desde un inicio, López Obrador desdeñó cualquier tipo de alianzas con otras fuerzas políticas, bajo la certeza de que no las necesitaba, que toda la maquinaria priísta que obviamente se iba a echar a andar en la madre de todas las elecciones estatales, no requería el concurso opositor sino de Morena. Todo lo demás, sobraba.
Y cuando al final de las campañas pareció entender que sí las necesitaba, ni siquiera en ese momento fue capaz de dejar de lado la soberbia, y ofreció al PT, al PRD y a Movimiento Ciudadano, hacerles el favor de que se sumaran a su tren, no de que hicieran alianza, que unificaran fuerzas. Hizo sentir su “gran corazón” al aceptar que el candidato del Partido del Trabajo declinara y se sumara a la campaña de Morena, pero siempre dejando sentir que era como hacerle un favor a ese partido, porque con él o sin él, con el PRD o sin él, Morena de todas formas se iba a alzar con la victoria, porque detrás del partido está, ni más ni menos, que él, López Obrador, la honestidad encarnada.
Y como López Obrador se supone omnipotente, con desdén se deshizo de cualquier intento de alianza con todos los demás partidos. Pero resultó que no es imbatible, y sí requería a otras fuerzas para desbarrancar al PRI.
¿Será capaz el tabasqueño de leer lo acontecido este domingo en el Estado de México, pensando en las elecciones presidenciales de 2018? De estar frente a casi cualquier otro político, la respuesta sin problema podría ser que sí, que sí habría capacidad para reflexionar y obrar en consecuencia. En tratándose de López Obrador, casi puede anticiparse que no será así y que por tanto no ajustará su plan de acción rumbo al 18. Seguirán él y su soberbia los únicos que irán por Los Pinos, despeñando cualquier intento de alianza. Ya puede, pues, irse anticipando entonces el desenlace de las elecciones presidenciales, porque genio y figura…
Si no, al tiempo.