El alojamiento privado y las estancias turísticas en viviendas son un fenómeno y una tendencia que han afectado a muchas ciudades y destinos turísticos. El importante papel de las plataformas y de la comercialización online ha tenido un impacto que ha supuesto un cambio en los esquemas y las regulaciones que tradicionalmente se manifiestan en el sector turístico.
En oportunidades anteriores, he mencionado el crecimiento acelerado que han tenido las plataformas de alojamiento como opción de hospedaje para turistas nacionales e internacionales. Derivado de este crecimiento, cada día son más frecuentes las quejas que el sector hotelero ha pronunciado en diferentes partes del mundo. A primera vista es un caso muy parecido a lo que sucede con los servicios de transportación de la empresa Uber. En esta ocasión profundizaré sobre las plataformas de alojamiento como Airbnb y Homeaway.
Las principales críticas que los hoteleros suelen hacer se dirigen hacia una competencia desleal y oferta de plazas de alojamiento fuera de la ley. Para los directivos de los hoteles, este tipo de plataformas representan el mayor riesgo para el negocio hotelero mundial y alertan que las cadenas hoteleras más afectadas por el boom de esta plataforma son las que se han enfocado en ofrecer alojamiento básico para competir con precios bajos. Los hoteleros piden que haya piso parejo y paguen impuestos como los hoteles u otros establecimientos. En el tema de competencia, hay subsidios porque las propiedades están en sitios no comerciales, sin uso de suelo turístico y no pagan impuestos en las mismas condiciones que los hoteles y esto puede disminuir la inversión turística por lo que es necesario regular. Otro impacto es la afectación que podría ser grave sobre la calidad de vida de los habitantes o residentes de un destino, que ven una serie de fenómenos como el aumento de la renta de las viviendas y en general trastocaría su forma de vida.
La empresa Airbnb, principal plataforma de alojamiento, ha presentado un crecimiento sorprendente, ya que cuenta con una cartera de 2.3 millones de alojamientos en más de 34,000 ciudades de todo el mundo, localizadas en 191 países. Una cifra gigantesca que duplica a las 1.1 millones de habitaciones que posee el grupo hotelero más grande, Marriott, tras la integración con Starwood. Y deja muy atrás a los otros grandes grupos hoteleros como Hilton con 769,000 habitaciones, Intercontinental con 716,000 y Wyndham con 673,000 habitaciones.
En destinos turísticos como Cancún y la ciudad de México se han hecho esfuerzos de regulación de este tipo de plataformas en donde básicamente se establece un impuesto sobre el hospedaje, lo cual puede parecer insuficiente.
Sin embargo, estudios recientes afirman que es difícil comparar las manzanas con las peras y explica que se trata de alojamientos diferentes, en este sentido se dejan de comprar las viviendas que no están disponibles en la actualidad para el alquiler y las habitaciones compartidas, y se debe plantear si deben incluirse o no las habitaciones en viviendas con baño compartido, aunque pueden competir con alojamientos de bajo costo. Es decir, con estos cálculos, los estudios reducen el número de alojamientos ofertados en Airbnb que sí son una competencia para la industria hotelera a una cifra cercana al millón de alojamiento, aproximadamente un 43% del total actual.
Para el caso de Michoacán resulta necesario analizar este nuevo escenario y sus implicaciones económicas, legales y geográficas. Ya he mencionado que es necesaria una inminente reforma de la legislación turística por lo que un diálogo entre los sectores afectados puede plantearnos o resolver retos presentes y futuros. Es necesario crear sinergias, es necesaria la colaboración y el debate como un buen punto de partida para la toma de decisiones.
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