La Organización Mundial de las Empresas advierte sobre las posibles consecuencias económicas de las tarifas impuestas por el presidente estadounidense
Lo que hemos visto ayer representa un punto de inflexión en la política comercial estadounidense que plantea graves riesgos para la economía global. Para poner esto en contexto histórico, las tasas arancelarias efectivas de EE.UU. se encuentran actualmente en un nivel no visto desde la década de 1930 y cubren una proporción significativamente mayor del PIB estadounidense que la infame Ley Smoot-Hawley.
Esto es, sin duda, un shock para el sistema comercial global, pero no tiene por qué resultar en una crisis sistémica. Estados Unidos es una superpotencia económica, pero solo representa el 13% de las importaciones mundiales. La respuesta de otras naciones a los nuevos aranceles determinará en última instancia la escala y la profundidad de las consecuencias económicas del «Día de la Liberación». Seguimos instando a los gobiernos a que prioricen la negociación y la distensión en la mayor medida posible; las represalias arancelarias son un juego en el que todos pierden.
Nos preocupa de inmediato el posible impacto de los severos aranceles impuestos a diversas economías emergentes, un enfoque que podría perjudicar aún más las perspectivas de desarrollo de los países que ya enfrentan un deterioro de las condiciones de intercambio comerciales.
Las empresas de nuestra red solicitarán urgentemente a las autoridades estadounidenses pertinentes aclaraciones sobre cómo se aplicarán en la práctica los nuevos aranceles a nivel nacional, incluyendo su interacción con los aranceles específicos del sector y los requisitos de las normas de origen. Dada la entrada en vigor casi inmediata de las nuevas medidas, existe un claro riesgo de costosas interrupciones en la cadena de suministro y retrasos en las aduanas si no se proporciona una orientación expresa de manera oportuna.
Desde una perspectiva más amplia, es evidente que las medidas anunciadas hoy representan un desafío fundamental para la gobernanza del comercio basada en reglas. Además de responder bilateralmente a la administración estadounidense, también necesitamos que los gobiernos tomen medidas para salvaguardar el sistema multilateral y sentar las bases para su futura revitalización.
La previsibilidad y la certidumbre son fundamentales para el comercio transfronterizo. Apreciamos plenamente el deseo de la administración estadounidense de garantizar la igualdad de condiciones para el comercio internacional, pero mantenemos un profundo escepticismo respecto a que una escalada arancelaria de esta magnitud pueda lograr dicho objetivo; en última instancia, se necesitarán soluciones multilaterales para resolver las ineficiencias e inequidades persistentes en el sistema comercial mundial.