La reforma educativa provoca escozor, genera cierta incertidumbre y es punta de lanza para las movilizaciones de algunos sectores magisteriales, caso concreto la CNTE. Reformas van y vienen en los últimos sexenios aunque el desplome educativo no disminuye, el estado mexicano debe tener la rectoría en la materia, aunque ello es en todo caso un asunto aspiracional.
El 15 de mayo fue la celebración del Día del Maestro, una efeméride que representa nostalgia, nos lleva a la niñez, principalmente, para reconocer a quienes inciden en la formación de las generaciones para conducirles por los caminos de la ciencia, las humanidades y valores.
Aunque en la actualidad el tema más que los reconocimientos son los debates que se desprenden de la reforma, se valorará más a las escuelas normales, algunas se reabren. Se deja en libertad a los profesores que estuvieron presos, no habrá más evaluaciones “punitivas” y el pase automático de alumnas y alumnos en los dos primeros años de la primaria, se acabaron las reprobaciones.
También se habla del retorno de la ética, la filosofía y un nuevo tratamiento a la historia, algunas asignaturas que habían sido borradas desde el sexenio foxista. la educación es un tema crucial en el devenir de los pueblos, as principales potencias del mundo apuestan a la inversión en el rubro y los resultados han sido contundentes.
La historia de la educación en México tiene diversas aristas, en la etapa posrevolucionaria se ubican los primeros signos de una tarea institucional de gran calado a través de un educador, hombre de letras y dueño de un conocimiento enciclopédico como lo fue José Vasconcelos quien fundó la Secretaría de Educación Pública en una nación que registraba heridas abiertas, trajo a nuestro país a los clásicos para propagar la cultura, elevar contenidos, fue una cruzada para combatir la ignorancia, el paso del autor de La raza cósmica en el mencionado ministerio fue la mejor versión del también ex candidato a la presidencia de la república.
El 15 de mayo es una fecha para la reflexión, los docentes desempeñan una clara mediación entre la niñez y el conocimiento, en el lapso de la educación básica se descubren nuevos signos que sugieren futuro, nos referimos a las letras y números que ulteriormente son un poderoso activo, que amplían la visión del mundo y sus implicaciones.
Los gobiernos posrevolucionarios pusieron el acento en la educación pública, laica, gratuita y obligatoria; algunos gobernantes no concluyeron la primaria pero tenían una visión de estadistas, no presumían posgrados pero si contaban con un fecundo sentido común.
Muchos maestros saben que la ignorancia es la peor de las mentiras y que es imperativo sacar del oscurantismo a los pueblos, para evitar que haya especuladores que exploten la vulnerabilidad que puede transformarse en algo peor.
Uno de los grandes maestros a lo largo de la historia de México lo tenemos en Ignacio Manuel Altamirano que en el saber abatió anatemas, el también diplomático y escritor señaló que el profesor debe ser un formador de ciudadanos, es en el aula el espacio idóneo para inocular el germen de las rebeldías para que un país abra sus ojos y forje un futuro mejor.