La historia oficial mexicana es de dioses y demonios, bronceada como maniquea sin un justo medio; es tajante porque así la han escrito sobre moldes positivistas para exaltar héroes, batallas y una serie de acontecimientos en muchos casos inciertos. Proliferación de mitos e historias que en muchos casos no se pueden probar, así se ha presentado nuestra historia a cargo de los gobiernos de turno, mucha gente lo cree. No se trata de negarla pero si de asumir una actitud crítica porque los grandes personajes de la historia fueron hombres de su tiempo, humanos, nunca dioses.
Al Generalísimo José María Morelos y Pavón no se la ha reconocido lo suficiente las aportaciones que brindara en el diseño institucional del estado mexicano, fue el primer insurgente que compartió una visión de futuro más allá de las arengas, proclamas o voluntarismo. Con el sacerdote y militar nacido en Valladolid parecieron replicar las ideas provenientes del siglo de las luces, la influencia de los pensadores franceses se hizo evidente. Fue el Siervo de la Nación quien dio forma al Congreso de Anáhuac, se promulga la Constitución de Apatzingán, además se creó al Tribunal de Ario.
Las primeras instituciones de lo que sería el estado mexicano derivan del talento de Morelos y Pavón, el clérigo nicolaita que optó por la disciplina a diferencia de Miguel Hidalgo proclive a las masas. Tuvo sus defectos el hombre, si, no conozco un santo que haya estado presente en una revolución. Morelos fue padre de Juan Nepomuceno Almonte, quien décadas después pediría a Maximiliano ser emperador de México junto a un grupo de notables, es decir el Generalísimo fue un sacerdote con descendencia.
Las aportaciones del héroe epónimo de Morelia destacan porque son la simiente del estado mexicano.
Otro nacido en lo que hoy es Morelia y antes Valladolid fue Agustín de Iturbide el consumador de la independencia al que la historia de bronce condenó a los infiernos de manera sumarísima sin abogado defensor. Se argumenta que fue patrocinado por la iglesia católica mediante intrigas palaciegas en las que participaron la “Guera” Rodríguez y el abogado, a la vez sacerdote, Matías de Monteagudo quien fue uno de los firmantes del Acta de Independencia del Imperio Mexicano. Agustín de Iturbide salió del país luego de confrontarse con los diputados, se acordó que le pagarían una pensión vitalicia que nunca cobró. Regresó para cobrar lo no pagado y fue fusilado sin las garantías de lo que hoy denominamos debido proceso.
José María Morelos y Pavón diseñó la estructura del Estado Mexicano, Agustín de Iturbide fue el consumador, ese es un dato duro porque lo demás es un asunto ideológico que despierta fobias y filias. En lo personal no creo en la historia de bronce que no es sino una manera nada sutil de confeccionar un nuevo Olimpo.