Concluyeron las precampañas que en algunos aspectos han sido un suplicio por la cantidad industrial de exabruptos, ejecuciones de aspirantes de diversos partidos ensombrecieron dichos procesos internos, algunos dirigentes han exhibido su procacidad como Enrique Ochoa. No se ha tejido fino, lo que menos se ha hecho es justamente política.
Las medias verdades abundan al igual que las calumnias y las noticias falsas, de un proceso que se esperaba serio se han montado circos para exhibir carencias de quienes aspiran a cargos de elección popular en unos comicios que tendrán un alto grado de dificultad, elecciones concurrentes en diversas entidades federativas. Se ha observado un fenómeno singular como lo representa el éxodo de cuadros partidarios a otras trincheras, dudo que muchos de ellos lo hagan por un auténtico proyecto político, más bien es de índole laboral.
Pragmatismo discursivo, abreviación de fórmulas y caminos, improvisación aderezada por la mercadotecnia fallida. Todos los días se conocen encuestas, mecanismos de la comunicación política, que retratan el día a día en torno a la futura elección del mes de julio. Andrés Manuel López Obrador se mantiene en la punta, José Antonio Meade parece ir en caída libre, si hoy fueran los comicios el Partido Revolucionario Institucional sería el gran derrotado. Ricardo Anaya navega en un laberinto de acusaciones. Aún no se vislumbra la claridad en propuestas en los temas que debieran ocupar un mayor impulso y atención.
Nos referimos al combate a la inseguridad, como desmontar el poderío acumulado de la impunidad, la opacidad como práctica ordinaria en todos los niveles de gobierno; somos el país sobrerregulado aunque las legislaciones no se aplican. Mención aparte merece el tema educativo que va más allá de la reforma administrativa laboral que se enlistó en el paquete de lo que se anunciaría como parte de la reinvención de nuestro país y que no rebasó la pirotecnia de la demagogia.
La Arquidiócesis Primada de México ha calificado a las precampañas como un ejercicio de simulación, por demás oneroso y en muchos sentidos inútil porque se apartan de la austeridad así como de la transparencia. Las incongruencias de los aspirantes saltan a la vista y al oído.
Aún falta un trecho considerable para el día D en materia electiva, seguramente se habrá de especificar en el campo de las propuestas los dibujos o proyectos de nación aunque éstos podrán ser eclipsados por los escándalos que seguramente habrá en las próximas semanas, si nos atenemos a la “lógica” de la política mexicana es el escenario que continuará. Las viejas fórmulas de la propaganda política que se estilan desde el siglo pasado.
En los últimos meses la violencia creció de manera exponencial en nuestro país, ese es un gran riesgo, aspirantes a diputados y presidentes municipales fueron abatidos y con relación a dichos casos lo que ha permeado es la impunidad.
La violencia es antagónica a la política, los dirigentes partidistas deben alentar el debate de las ideas y no el insulto como lo hizo recientemente Enrique Ochoa contra la militancia de Morena. La causa última de la política es el bien común dijeron los antiguos griegos.